Las muestras se someten a un completo proceso de análisis. Se analizan de forma fisicoquímica en los laboratorios de La Alcoholera de La Rioja y Laboratorios Sonsierra. Previamente, Bodegas Cornelio Dinastía participa aportando orujos de sus propias vinificaciones, con el objetivo de relacionar la calidad del orujo con la calidad de la uva de origen. A su vez, Altavitis captura imágenes hiperespectrales que permiten conocer su firma espectral, es decir, la ‘huella digital’ que refleja su composición interna. Esta información cruzada sirve para crear modelos predictivos avanzados que determinen con precisión la calidad y composición de los orujos.
El proyecto se encuentra en una fase clave. Es el momento en que la tecnología y la viticultura se dan la mano para convertir un residuo en una fuente de valor. Cada muestra analizada proporciona un modelo más preciso, capaz de clasificar automáticamente los orujos en función de su composición y de su potencial de aprovechamiento.
El objetivo de esta fase es sentar las bases de los modelos predictivos que permitirán, en la siguiente etapa del proyecto, automatizar la clasificación de orujos según su destino más adecuado: desde la obtención de bioetanol hasta la elaboración de productos para cosmética, alimentación o fertilizantes. VHiperorujos avanza así en su propósito de transformar los residuos vitivinícolas en recursos sostenibles de alto valor añadido, combinando la visión artificial, la analítica de laboratorio y la inteligencia artificial.
Hiperorujos está cofinanciado por el Gobierno de La Rioja a través de la Dirección General de Economía, Energías e Internacionalización, dentro de la convocatoria Retos 2024.



