La Alcoholera riojana afronta, durante el mes de octubre, uno de los momentos más intensos de trabajo con la coincidencia de la destilación de crisis y la campaña de vendimia.
Desde que comenzó a recibir a principios de septiembre el vino destinado a la destilación de crisis, las dos torres de destilación operan ininterrumpidamente de lunes a viernes durante 24 horas. En un primer momento, el vino llegaba de las bodegas de Rioja, y actualmente se están recibiendo también aportaciones de las bodegas de Rioja Alavesa.
Simultáneamente, los silos de la Alcoholera han comenzado a recibir los primeros orujos y lías de la vendimia de 2024, principalmente de las denominaciones de origen más próximas, Rioja y Ribera del Duero.
Este es el segundo año consecutivo que se presenta como un desafío inusual, al coincidir la campaña de vendimia con las ayudas a la destilación de crisis, promovidas tanto por el Gobierno de La Rioja como por el Gobierno Vasco, pero es un reto perfectamente asumible por la alcoholera riojana.
A pesar de este aumento de actividad, Rosa Durban, gerente de la Alcoholera riojana, asegura que el equipo y las instalaciones están preparados para responder a la demanda: “Este desafío, es perfectamente asumible para las instalaciones de las que disponemos en La Alcoholera. Tanto nuestros profesionales como la capacidad de nuestra maquinaria y de nuestros silos están preparados para dar respuesta a las necesidades de las bodegas”.
Estos orujos y lías serán transformados en diversos productos naturales derivados de la uva, destinados a sectores como la industria vitivinícola, farmacéutica, cosmética, energética y alimentaria. La Alcoholera riojana sigue consolidándose como un referente en el aprovechamiento y transformación de los subproductos de la uva, contribuyendo así a la economía circular y a la sostenibilidad en diversos sectores.



